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ANECDOTAS
Envíanos las anecdotas más divertidas
que te hayan sucedido y comprobaremos que la realidad supera
siempre a la ficción...
Los traumatólogos, ¿son verdaderamente
gorilas?
En las publicaciones científicas hay una
lamentable falta de comparaciones críticas entre los
traumatólogos y los cirujanos generales, lo que da
lugar a especulaciones, insinuaciones maliciosas y mitos.
Ello produce con frecuencia observaciones despectivas sobre
una de estas dos clases de cirujanos. Informes anteriores
aparecidos en el BMJ han prestado alguna credibilidad a las
tradiciones y mitos populares de que el traumatólogo
es un hombre de enorme corpulencia y gran fuerza y quizás
un tanto lento; de que la traumatología exige fuerza
bruta, ignorancia y una percepción del dolor; y de
que los traumatólogos son un tanto proclives a causar
lesiones.
Se dio a entender la existencia de una conexión
antropomórfica entre los traumatólogos y los
gorilas en un estudio llevado a cabo en el Reino Unido, que
mostraba cómo el tamaño medio de los guantes
de los traumatólogos era el 7,6 al tiempo que el de
los cirujanos generales era el 7,4. Este estudio presentaba
fallos desde el punto de vista científico y el punto
de vista interpretativo. En primer lugar, el estudio no tomaba
en consideración que la inclusión de traumatólogos
o cirujanos generales femeninos alteraría el tamaño
medio de los guantes de la muestra. En segundo lugar, no se
daba ninguna información de si se había incluido
a los traumatólogos y cirujanos generales en prácticas
(residentes). En tercer lugar no había ningún
dato referente al tamaño de los guantes de los gorilas
de verdad. Además, el estudio tampoco era cruzado.
Nunca se negó haber recibido fondos de alguna parte
interesada. En el mejor de los casos, los resultados solamente
podían ser un apoyo a la opinión de que los
traumatólogos son unos gorilas mayores de lo que lo
son los cirujanos generales. Para corregir estos datos, nosotros
emprendimos un estudio aleatorizado doble ciego.
Sujetos, metodos y resultados
Se envió una carta perfectamente imparcial
y altamente ética a la enfermera ejecutiva de quirófano
de los principales hospitales de los Estados Unidos. Se registraron
los datos referentes al tamaño interior de los guantes
y el sexo de los traumatólogos y residentes así
como de los cirujanos generales y residentes. Como estudio
anexo, se determinaron los tamaños de los guantes de
los gorilas disponibles en cada una de las localidades.
Se registraron los tamaños de 483 cirujanos
(217 traumatólogos y 266 cirujanos generales). En el
grupo de los traumatólogos, había 97 cirujanos
de plantilla y 120 residentes, entre ellos cuatro cirujanos
de plantilla femeninos y cuatro residentes femeninos. En el
grupo de cirujanos generales, había 129 cirujanos de
plantilla y 137 residentes, entre ellos nueve cirujanos de
plantilla femeninos y 18 residentes femeninos. Se estudiaron
y analizaron por separado los tamaños de los guantes
de los hombre y de las mujeres. Los tamaños medios
de los guantes de los traumatólogos de plantilla y
residentes masculinos eran 7,7 (DE 0,4) y 7,7 (0,4), respectivamente.
Los correspondientes a los traumatólogos de plantilla
y residentes femeninos eran 6,9 (0,4) y 6,5 (0,4) respectivamente.
Los tamaños medios de los guantes de los cirujanos
generales de plantilla y residentes masculinos eran 7,4 (0,4)
y 7,4 (0,5) respectivamente, mientras que los correspondientes
a los cirujanos generales de plantilla y residentes femeninos
eran 6,4 (0,8) y 6,1 (0,6) respectivamente.
Un gorila del museo de historia natural y otro
del jardín zoológico tenían un tamaño
de guante superior a 9,5 (un gorila no quiso cooperar y a
pesar de los muchos intentos, no permitió que se midiera
su tamaño).
Comentario
En el estudio de Barret en el Reino Unido, se
comunicaban unos tamaños medios para los guantes de
7,6 (DE 0,4) para los traumatólogos y de 7,4 (0,4)
para los cirujanos generales, con una correlación altamente
significativa (p<0,001). El autor hacía el comentario
de que el mayor o menor ajustado de los guantes podía
haber afectado a los resultados y se llegaba a la conclusión,
haciendo uso de gráficos estándar, de que los
traumatólogos eran ligeramente más altos (2-3
cm.) que sus colegas los cirujanos generales.
El estudio de Barret no decía si la muestra
era doble ciego. En nuestro grupo, todos los cirujanos llevaban
mascarilla mientras operaban, por lo que nos los veía
el grupo de estudio.
El traumatólogo de plantilla masculino
medio de los EE.UU. tiene un tamaño de guante mayor
que el traumatólogo británico medio (7,7 frente
a 7,6). Estos datos sugieren que, o bien las cifras del Reino
Unido son erróneas porque no establecen diferencias
entre subgrupos, o bien los traumatólogos de los EE.UU.
tienen las manos hipertrofiadas por el trabajo. Había
una correlación muy estrecha entre la media de 7,4
para los cirujanos generales de los EE.UU. y la cifra correspondiente
de 7,4 para los del Reino Unido, lo que puede representar,
o bien una característica común de origen ancestral
o genético, o bien una atrofia por falta de trabajo
en los dos países.
Por lo que se refiere a las diferencias entre
los cirujanos de los EE.UU., era digno de observar que en
los traumatólogos masculinos, tanto los residentes
como los de plantilla tenían el mismo tamaño
medio de guante. Esto era o bien la manifestación de
un proceso de selección de los residentes para programas
de entrenamiento, o bien la propensión de los residentes
a imitar a sus mentores. Tal procedimiento de imitación
traumatológica no se había comunicado con anterioridad,
a pesar de ser un mecanismo de defensa muy conocido. Si los
traumat61ogos de plantilla seleccionaran a los residentes
basándose en un reconocimiento de sí mismos,
como sucede en la inmunología, ello explicaría
la semejanza en el tamaño de los guantes. Los cirujanos
generales masculinos de plantilla y residentes también,
compartían tamaños medios muy semejantes en
sus guantes. Como todavía no disponemos de los subtipos
de histocompatibilidad para los 483 cirujanos, nos sentimos
inclinados hacia la hipótesis de una autodefensa más
bien que hacia la de una base genética o inmunológica
para el reconocimiento de sí mismo.
Por término medio, los traumatólogos
de plantilla y residentes femeninos tenían un tamaño
de guante mayor que sus colegas femeninos de cirugía
general. Además, el tamaño de guante de la mujer
traumatóloga tenía una desviación estándar
menor que la correspondiente a sus colegas de cirugía
general. Esto constituye una fuerte sugerencia de que los
traumatólogos femeninos son menos propensos a cambiar
de idea. No obstante, como el tamaño de la muestra
es relativamente pequeño, existe la remota posibilidad
de que esto pueda ser un artefacto estadístico. El
tamaño medio de 6,1 correspondiente al guante de los
residentes femeninos de cirugía general era considerablemente
inferior a la media de 7,7 de los traumatólogos masculinos,
lo que sugiere que los traumatólogos masculinos son
de mayor tamaño que los residentes femeninos de cirugía
general, si bien esto pueda ser el tema para un estudio posterior.
Los datos objetivos correspondientes a los gorilas
de nuestra muestra son preliminares, aunque su tamaño
medio de guante estaba más cerca del correspondiente
a los traumatólogos que del correspondiente a los cirujanos
generales.
Por todo ello, llegamos a la conclusión
de que los traumatólogos tienen las manos mayores que
los cirujanos generales y nos inclinamos hacia una teoría
de hipertrofia por el trabajo. El reconocimiento inmunológico
puede ser un factor en la selección y supervivencia
de los residentes quirúrgicos. Los traumatólogos
están ligeramente más próximos a los
gorilas de lo que lo están los cirujanos generales.
El tamaño del guante de los gorilas vivos es una variable
de difícil determinación.
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